BUM, La Ciudad Legal

Se calcula que en algunas ciudades latinoamericanas, cerca del 80% de las personas habitan en asentamientos informales, lo que significa que cerca de 110,7 millones de personas viven en estas condiciones entre América Latina y el Caribe, según datos de la ONU-Hábitat.

Estos asentamientos se caracterizan por sus viviendas que suelen ser autoconstruidas con materiales inapropiados y no certificados, obteniendo así estructuras con alto riesgo a derrumbes y problemas estructurales que ponen en peligro a las familias que las habitan. La mayoría no cuenta con servicios básicos, como electricidad, agua potable ni alcantarillados.

 

En ciudades como Lima, 7 de cada 10 viviendas han sido construidas de manera informal y cerca de medio millón son altamente vulnerables a un terremoto de alta intensidad (según Miguel Estrada, director del Cismid-UNI). Estas construcciones se centran principalmente en sectores periféricos como Puente Piedra, Carabayllo, Villa El Salvador y San Juan de Lurigancho.

 

Este último sector es el que corresponde al video de la obra, donde se ve el recorrido que hace la línea 1 del metro de Lima, en dirección a la estación Beyóvar. En ella podemos ver lo que se conoce como BUM, un barrio urbano-marginal que tuvo su mayor crecimiento entre los años 1985 y 1995, provocando la invasión de tierras pertenecientes al Estado Peruano. En los años 90, bajo una reforma neoliberal del Estado, se otorgaron más de 1 millón de títulos de propiedad a los habitantes de estos barrios con el objetivo de regularizar estas zonas.

 

Sin embargo, esta problemática urbana y social no se resolvió ya que muchas de las familias que recibieron el beneficio se mantuvieron en la pobreza y marginalidad. A medida que las familias crecieron, no tuvieron la oportunidad de comprar nuevos terrenos y las viviendas se fueron transformando. Se agregaron nuevos espacios, ya sea expandiéndolas en vertical o subdividiendo los terrenos para hacer otras viviendas al costado. Esto es lo que según el sociólogo Juan Calderón, se conoce como el modelo de “Ciudad Ilegal”.

 

En la obra vemos estos mismos edificios autoconstruidos, pero transformados en grandes rascacielos generando una imagen futurista; una “Ciudad Legal” donde han proliferado los “guetos verticales”. Lo que al principio parece ser una antítesis de la realidad actual, posee algo en común: el impacto en el tiempo, de la falta de planificación y regulación. En este caso, a merced ya no de la necesidad de supervivencia, sino de la especulación inmobiliaria.

 

Desde el metro podemos ser observadores de este mundo imaginario y reflexionar sobre las alternativas de desarrollo urbano. ¿Tienen una identidad las ciudades latinoamericanas? ¿Hay que proteger tal identidad? ¿Cuáles son los alcances del desarrollo y quién es responsable de su direccionamiento? ¿Cuál es la mejor solución a las necesidades de vivienda de las grandes masas de habitantes?

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​© 2020 by Felipe Lavin